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domingo, 8 de septiembre de 2013

Vanessa Avilés 31 años modelo, ex-reina de belleza se vio involucrada en una estafa dentro de YPFB y tuvo que huir para escapar de la Justicia. fue asesinada en Miami.

Roberto Navia/ Enrique Flor
Vanessa quizá olió el peligro y por eso solicitó a su amiga que la acompañara hasta un apartamento del barrio de Wynwood de Miami. Le pidió que la esperara y que llamara a la Policía si no retornaba en un par de horas. Esa amiga, transcurrido el tiempo, buscó la forma de salvarle la vida.  Por eso, la noche de ese jueves 29 de agosto, el 911 de la Policía recibió un telefonazo para alertar que una mujer, joven y bonita estaba en peligro de muerte porque un hombre armado se había atrincherado con ella en el apartamento 3 del 229 de la calle 32 del noreste, en Wynwood.
Vanessa Avilés expresaba siempre alegría y buen humor aún en malos ratos

Pero Vanessa Avilés Méndez, cruceña y de 31 años, nunca olió la muerte. Meses antes  le había huido a la cárcel de Bolivia, cuando fue involucrada y después declarada prófuga de la justicia a raíz de una demanda contra ella y su novio, Gerson Rojas, exgerente de una sección de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). La excandidata a miss Santa Cruz y exreina de una comparsa carnavalera fue imputada por el supuesto delito de falsedad de declaración jurada y Rojas, que está en la cárcel de Palmasola, acusado de irregularidades en la adjudicación de una planta de Río Grande. 
Aquella noche, la Policía de Miami llegó cuando Vanessa aún estaba viva. Tras permanecer en el lugar, trató de negociar con el hombre armado para que la liberara, pero sin ningún resultado. Cerca de las 6:30 de la mañana del viernes 30 de agosto, el equipo SWAT de la Policía entró en el apartamento después de que el sujeto asesinó a la muchacha y luego se suicidó de un tiro. 
La Policía de Miami confirmó el viernes que  las personas muertas son Vanessa Avilés y Alexander Cronk. Las circunstancias aún están bajo investigación de detectives de homicidios. Las pesquisas iniciales indican que Alexander se habría suicidado tras matar a Vanessa.
La familia de la víctima, guardando su luto y dolor, ha cerrado las puertas a la prensa y lo que se sabe es que hace gestiones para ir a traer el cuerpo a Miami. Brenda Avilés, hermana menor que en julio del año pasado fue enviada a la cárcel y luego liberada por el supuesto delito de obstaculización a la justicia, dijo a EL DEBER que disculpe, pero que no harán ninguna declaración sobre la muerte de Vanessa. 
En las redes sociales, sus amistades llamaron a la solidaridad económica para cubrir los gastos en el traslado de los restos mortales de aquella mujer que medía 1.68 m  de estatura y que pesaba 59 kilos. 
“El 24 de agosto, cuando nos despedimos, me dijo que ya había bajado de peso y me dio un paquete con vitaminas y colágenos para que le entregara a su mamá en Santa Cruz”, cuenta Jéssica, que una semana después, además de aquel paquete, tuvo que dar la mala noticia.
Ella fue la primera en Santa Cruz que se enteró de la muerte de su amiga porque su hermana que vive en Miami vio la tele, descubrió el asesinato y la llamó como un rayo. Jéssica sintió que se le cortó la respiración, llamó a la mamá de Vanessa y se dio cuenta de que no sabía nada.
“¿Qué le pasó a mi hija?, le dijo la señora al escuchar a una Jéssica afligida. “Deme el teléfono de Brenda”, atinó a responder, pensando en una alternativa de amortiguar el golpe de la noticia.
Para no llorar, sus amistades se acuerdan de una Vanessa ocurrente, divertida y diciendo aquella frase que le marcaba la filosofía de su vida: La vida es para los valientes. Así cuenta otra amiga que le seguía el rastro a través de internet.
Sulzer cuenta que Vanessa estaba contenta en Miami y que se reía cuando se acordaba que en Bolivia se especulaba que era ella pieza clave en el caso de YPFB. Decía: ¿Clave de qué soy yo? Yo no sé nada. Y se mataba de risa”.  Pero para la comisión de fiscales que investigaba el caso de YPFB, hasta antes de su muerte, la exmodelo era considerada prófuga y estaba siendo buscada.
La Policía de Miami se enteró de la existencia de Vanessa el 13 de julio, cuando la detuvo por un supuesto delito menor.
Aquel episodio no lo había conversado con sus amistades, quienes prefieren no hacer especulaciones, puesto que, coinciden, nadie sabe sobre los problemas que esta mujer bella, que estudió Ingeniería Química en una universidad cruceña, estaba atravesando en un país donde ni la Policía pudo evitar que la maten.