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jueves, 10 de octubre de 2013

controvertido Villa Vargas que fuera parte del Gobierno y más tarde se volcó para ser parte de los imputados. dijo ser "un infiltrado en el grupo de Rózsa" mientras recibía salario de Luis Clavijo funcionario del Ministerio de Gobierno. sigue el montaje. suspenden

Ignacio Villa Vargas, extestigo clave  del Gobierno, en el caso Rózsa, reveló ayer que las bombas que estallaron en la casa del entonces viceministro de Autonomías, Saúl Ávalos, y en la del cardenal Julio Terrazas, en abril del 2009, fueron colocadas por policías y agentes del Ministerio de Gobierno, y que pretendían hacer volar el monumento al Cristo, con la intención de "hacer levantar a Santa Cruz" y provocar un enfrentamiento.
Con la barba un poco más larga y apretando una mochila, desde su silla de ruedas, Villa contó que  cuando vivía en Cotoca, el entonces jefe de la Unión Juvenil Cruceñista, David Sejas, le ofreció trabajar "como chofer de unos gringos" por Bs 80 por día.
De ese modo conoció a Eduardo Rózsa, (el presunto cabecilla de la red subversiva). Así estuvo llevándoles comida hasta la Feria Exposición, hasta que en una oportunidad fue interceptado por un coronel de apellido Ferrufino, quien le presentó al agente del Ministerio de Gobierno, Luis Clavijo, y éste le ofreció pagar Bs 7 mil mensual para que proporcione datos sobre los extranjeros.

Los explosivos. Según su relato, de ese modo Villa se puso a trabajar con el agente Clavijo, quien le entregó alrededor de 7 chips de teléfonos y que se llevaba su celular a veces por días para analizar con quiénes se comunicaba.
De esa forma fue que cierto día transportó a Rózsa y Clavijo, hasta la casa de Saúl Ávalos, entonces viceministro de Autonomías y actual concejal cruceño del MAS, a lanzar un explosivo.
El 14 de abril, cuando Clavijo quiso salir una noche, su auto estaba fregado, fue entonces que este le pidió que recoja de cercanías de Diprove, un auto blanco, Toyota Starlet, en el cual transportó a Rózsa, el jefe de la Utarc, capitán Wálter Andrade, quien se hacía pasar por miembro de Sendero Luminoso y la policía Marilín Vargas, conocida como Karen y colocaron el explosivo.
Asimismo, Villa indicó que era torturado por Clavijo quien también con el pretexto de darle  unas becas a sus hijos, le pidió su documentación, pero era para presionarlo con secuestrarlos en caso de no acceder. Así firmó la declaración que dio inicio al caso Rózsa.
Suspensión de audiencia
Abogado 've algo raro', pide garantías, y juez le responde
Juicio.  Después de una hora y media de declaraciones, Ignacio Villa pidió un receso para ir al baño y tras un cuarto intermedio de diez minutos, el presidente del tribunal primero de Sentencia de La Paz, Sixto Fernández, suspendió el acto hasta las 15:30 porque una de las jueces ciudadanas, Sonia Mamani, sufrió una descompensación y debería ser asistida. 

'Es provocado'. 
Guido Colque, abogado de Ignacio Villa Vargas, consideró sospechoso que la juez ciudadana se haya enfermado. Aprovechó para pedir garantías para su defendido porque aumentará la presión por sus declaraciones.

'No hay nada raro'. El presidente del Tribunal, Sixto Fernández, dijo que esas susceptibilidades están fuera de lugar pues la juez ciudadana Sonia Mamani sufre anemia y ayer en la tarde fue llevada a un hospital para que le coloquen un suero.
"En forma sospechosa suspendieron la audiencia  ayer. Fue justo cuando mi cliente Ignacio Villa estaba por presentar un video que tiene".
Guido Colque
Abogado defensor de Villa