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martes, 13 de mayo de 2014

Marcelo Soza en la versión de El Dia. tres reiteraciones: el Gobierno armó la tramoya. los testigos fueron comprados.es evidente que hubo extorsión. reiteró el contenido de su carta "al pueblo de Bolivia" dice tener pruebas de sus afirmaciones. el Ministerio de Gobierno maneja fiscales y jueces. su vida corría peligro

Marcelo Soza Álvarez confirmó que es auténtica la carta entregada a la Policía brasileña, en la cual el exfiscal revela la manipulación del caso Rózsa y la supuesta injerencia gubernamental en el sistema judicial.
"Yo reconozco la carta, yo la firmé y yo la presenté ante la Policía Federal, la leí ante los medios de comunicación y esa es la carta que yo he firmado de puño y letra y no puedo retroceder en eso", dijo el exfiscal en una entrevista concedida a un reportero de la agencia Fides (ANF) en una cafetería de Brasilia, la capital brasileña.

En dicha entrevista agrega que la Fiscalía y el Órgano Judicial "están cooptados por el Ministerio de Gobierno que digita todos los procesos de su interés político".

Las revelaciones de la carta. En su carta, Soza afirma que durante la investigación por el caso Rózsa, corrió sobornos, compra de testigos y presiones para incluir en el proceso a líderes cruceños, sin tener pruebas.
Agregó que el audio, en el que asegura que el caso era un montaje gubernamental, fue grabado por funcionarios del Ministerio de Gobierno para destruirlo en alianza con la oposición.
Soza negó que su salida haya sido coordinada con los opositores y procesados por el caso Rózsa y demandó pruebas a quienes sostienen esa teoría; recordó que el Gobierno siempre acusa sin tener pruebas, a diferencia de él, que tiene pruebas contundentes para su descargo.

Su vida estaba en riesgo. Soza dijo que salió de Bolivia porque su vida estaba y aún está en riesgo debido a que "no existe garantía judicial".
Mencionó que la prueba son los procesos judiciales armados desde la Fiscalía General que lo sindica de una serie de cosas, entre ellos caso de extorsión, sin tomar en cuenta que las personas que supuestamente dieron dinero, no están ni siquiera procesadas.
Negó que sea cabeza de la red de extorsión y aseguró que las denuncias y procesos impulsados fueron armados para defenestrarlo y utilizar el tema para beneficios políticos y personales de la gente ligada al Gobierno.
En torno al proceso por incumplimiento de deberes, recordó que en ese tiempo estuvo gozando de su vacación laboral, autorizada por el Fiscal General del Estado, lo cual es otra muestra de que no existen ni garantías constitucionales porque todos los procesos legales son digitados por el Ministerio de Gobierno.

No tiene pensado volver. El exrepresentante del Ministerio Público comentó que por el momento, no tiene pensado volver a Bolivia en resguardo de su seguridad personal y de sus familiares, e hizo votos para que algún día la verdad se pueda conocer.
Por el momento ya obtuvo una autorización de trabajo y espera afinar el idioma y la escritura en portugués para encontrar una fuente de empleo que le permita subsistir en esa ciudad.
Marcelo Soza se desenvuelve con normalidad y vive en un departamento rentado que lo paga con sus ahorros generados cuando era Fiscal de Materia en La Paz, a donde dice haber llegado a base de un concurso de méritos.

Una confirmación más. Ante las revelaciones de Soza, el abogado del general Gary Prado, Otto Ritter, afirmó que una vez más se demuestra que la defensa de los acusados del caso Rózsa, siempre se manejó con la verdad.
"Desde un principio dije que la carta de Soza es auténtica, es verdad que hubo extorsión, compra de testigos y que el caso fue armado por el Gobierno", recalcó el jurista. Indicó que la prueba no es solamente lo que afirma Soza, ya que existe el video soborno con la compra del supuesto "testigo clave", que ahora es uno de los 38 acusados del caso Rózsa. Con estas revelaciones se vuelve a evidenciar que el caso está caído y "el grave drama es que el único que no lo acepta es el Gobierno y que quiere continuar con un proceso en el que los lobos quieren engañar a Bolivia haciéndose pasar por corderos", aseveró Ritter.