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martes, 19 de enero de 2016

El Dia habla de un Estado a punto de convertirse en un lodazal por los múltiplles ejemplos a la mano como la colosal estafa del Fondoic, y el abuso de la Gobernación de Oruro como un bourdel. es el modo habitual de trabajo en el Estado Pluri? se pregunta

Todos se empeñan en mostrar el escándalo del Fondo Indígena como el más grave de la historia democrática de Bolivia con el argumento del abultado monto económico, aunque ese punto de vista le sirva al Gobierno para escudarse diciendo que los neoliberales fueron más ladrones todavía y que los gastos reservados suman mucho más. Si seguimos así todo quedará en un sórdido concurso de ribetes surrealistas.


Cada vez que surge alguna novedad sobre este caso, nuestros gobernantes no hacen más que buscar excusas sin darse cuenta que de esa manera, el lodo salpica cada vez más alto y no hace más que desnudar un fenómeno que va mucho más allá de un simple hurto de dinero, aspecto que se intenta remarcar.
Hace unos días el vicepresidente dijo que todo fue parte de un descuido y su análisis dejó a todos con la sensación de que el manejo de la cosa pública está librado a la improvisación y a la libre disposición de funcionarios que actúan sin ningún tipo de apego a los procedimientos, reglas y  protocolos que se deben seguir cuando se manejan recursos estatales. Esto nos lleva a preguntar si el Fondo Indígena no es simplemente la punta del iceberg que esconde todo el proceso de destrucción de la institucionalidad que puso en marcha el “proceso de cambio”.
Todos sabemos que detrás de la revelación de los detalles del Fondo Indígena existe un trasfondo político y una animadversión hacia este sector que comparte del manejo del poder en el país. Está bien conocerlo, pero a la población le gustaría saber qué pasa con el manejo de los recursos en todas las instituciones públicas, en las empresas estatales, en las cuentas de los ministerios y las chequeras de los funcionarios que disponen, ordenan y dirigen sin pedirle permiso a nadie. La opinión pública debe estar al tanto de las auditorías, los balances, los proceso de adquisición y los flujos de dinero, que desde hace mucho se manejan en secreto.
A todos nos gustaría constatar que los proyectos fantasmas y las cuentas particulares son simplemente un hecho aislado, pero lamentablemente varios ministerios metieron mano en el Fondo Indígena y aquel detalle es base para sospechar que esa es la forma de trabajar en el Estado Plurinacional.
De manera constante se ha buscado descargar toda la responsabilidad sobre el director ejecutivo del Fondo Indígena y algunos mandos medios, pero lo lamentable ha sido constatar que en algunos momentos hubo algunos atisbos de respetar los procedimientos legales para acogerse al control y la fiscalización de los recursos, pero justamente fueron los niveles políticos altos los que fomentaron el caos y la discrecionalidad, lo que constituye una pésima lección para la ciudadanía, que nuevamente observa que la corrupción es parte estructural, que no existe voluntad política para combatirla y encima de eso, todo se encamina hacia el triunfo de la impunidad, elemento que no hace más que destruir las bases de cualquier intento de organización social.
Lo ocurrido en unas oficinas de la Gobernación de Oruro, donde dos funcionarios se entregaron a los placeres del cuerpo frente a las cámaras de vigilancia es una muestra muy clara de lo que puede ocurrir en este Estado descontrolado que algunos tratan de convertir en un lenocinio.
A todos nos gustaría constatar que los proyectos fantasmas y las cuentas particulares son simplemente un hecho aislado, pero lamentablemente varios ministerios metieron mano en el Fondo Indígena y aquel detalle es base para sospechar que esa es la forma de trabajar en el Estado Plurinacional.