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viernes, 29 de septiembre de 2017

Freddy Pando empieza con una pregunta y termina confundiendo al lector...al fin quienes atracaron la joyería? fue algo planificado para actualizar la "vocación policial de ofrecer seguridad ciudadana"? queda en duda lo realmente ocurrido.


¿Los atracadores eran los policías?


Ante la contundente declaración ratificatoria del gerente de Eurochronos que indicó que fue uno de los vestidos de agente policial el que le disparó a quemarropa en el estómago, y solo a efectos de colocar este hecho desde un punto de vista alegórico pero que ayude a comprender su seriedad (gravedad), bien podría conjeturarse que la película es algo así como que en realidad los policías eran los encapuchados que estaban dentro de la joyería tratando de defender las vidas de los empleados pidiendo clemencia a los que disparaban alevosamente desde la calle, que resultaban ser los asaltantes vestidos con chalecos antibalas y usando gorras.

De esta manera, un espectador nuevo al que se le sometiera estar frente a un monitor para ver las diferentes escenas filmadas desde varios ángulos, incluyendo una en que la versión del gerente coincide perfectamente con su declaración más otros videos donde se observa cómo una mujer muere ante una ráfaga proveniente de los delincuentes (los vestidos con chalecos) casi a la par de que un policía encapuchado es ejecutado, pese a levantar las manos, liquidado luego con un par de tiros más estando en el piso por sucesivos atracadores (que simulaban ser policías), podría (el espectador) perfectamente creer que eso fue lo que sucedió, sin lugar a dudas: tipos inclementes que, con tal de despejar los obstáculos humanos que les estorbaban en su afán por ingresar a la tienda, se abrieron paso a tiros, dejando una estela de muertes.

Es que de no ser así, las preguntas saltan y las explicaciones del ministro a cargo debieran ser vastas y lo más honestas posibles, ya despojándose de su aparente necesidad de amparar a la Policía cueste lo que costaron vidas humanas, y por simple respeto a la razón y la justicia. Claro que semejante actitud, incluso imaginada en el gobernante que hasta aquí tenía el mayor prestigio, se ve más improbable que la versión dada, revirtiendo los personajes. La duda espeluznante: ¿de qué serían capaces nuestros agentes cuando no son filmados por varias cámaras y con testigos públicos alrededor? El resto de las discusiones que hoy quieren instalar resultan patéticas.