Páginas vistas en total

miércoles, 15 de enero de 2014

El Deber demanda con energía informar sobre la muerte del empresario Cuba, que había ejecutado obra por más de 20 millones de dólares con el Estado y que apareció muerto en un baño de la Felcc

Después de la euforia del rally Dakar, el país real asoma con toda su fuerza de carencias y oscuridad. Es el caso de la misteriosa muerte del empresario Arturo Cuba, propietario de la constructora Benavides Millares, que se adjudicó multimillonarios proyectos para el programa Bolivia cambia, Evo cumple. Casi ninguna de las fichas que las autoridades han mostrado al público logra establecer una explicación coherente y racional sobre el deceso de Cuba tras su detención por una presunta estafa contra el Estado.

Qué llamativo que el empresario que obtuvo jugosos negocios con el programa Evo cumple y con la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) por millones de dólares aparezca muerto en el baño de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen de La Paz, supuestamente ahorcado con los cordones de los zapatos y un cinturón. Arturo Cuba fue detenido junto a otras dos implicadas en el sonado caso, que ahora deberán explicar su relación con el constructor y las supuestas maniobras en las que estarían implicados para engañar al Gobierno.

El Banco Unión se percató y denunció el uso de boletas de garantía supuestamente falsificadas para la construcción de canchas de césped sintético bajo el programa Bolivia cambia, Evo cumple. La firma Benavides Millares se adjudicó en diciembre de 2010, “tras el fracaso de las licitaciones”, la construcción de la carretera Muyupampa-Ipati (Chuquisaca) por $us 21 millones, contrato firmado por la ABC dirigida entonces por Luis Sánchez. El contrato fue rescindido en 2013. Uno se pregunta: ¿nadie se dio cuenta antes de estas operaciones ilegales en el programa Bolivia cambia, Evo cumple? ¿Hasta dónde llega esta supuesta red de corrupción? ¿Qué otros proyectos y por cuánto dinero tenían en sus manos? En caso de encontrarse que son culpables, ¿para quién trabajaba Cuba y su gente?

Muchas dudas surgen a partir del caso Cuba, comenzando por los rastros que ha dejado su muerte. El caso Cuba salpica, de hecho, al mencionado programa, cuyas operaciones con fondos públicos no cuentan con suficiente transparencia y fiscalización estatal. Es por ello que la opinión pública demanda el esclarecimiento de la muerte de Cuba y de sus relaciones con uno de los programas estrella del Gobierno. Ni la propaganda oficial ni la campaña electoral deberían ocultar en la oscuridad un caso que está mostrando apenas la punta de un ovillo, cuyo contenido aún desconocemos y merece claridad para el bien de la actual administración y del país. Bolivia saluda al Dakar, pero también demanda transparencia con los recursos que son de todos los bolivianos