Dos escandalosos desfalcos financieros determinan que los controles establecidos internamente en las entidades afectadas estén interpelados y deban responder por qué el sistema ha sido perforado y ahora se deba lamentar una millonaria pérdida económica. En el primer caso, el jefe de operaciones de una agencia provincial del estatal Banco Unión declaró haber desviado Bs 20 millones; después de las indagaciones, se supo que la cifra asciende a Bs 37,6 millones. El robo comenzó en diciembre con Bs 20.000; cuando este funcionario vio que podía seguir extrayendo cuantiosas sumas porque no existían los controles adecuados y ‘nadie’ se daba cuenta del ilícito, siguió haciéndolo hasta llegar a la cifra mencionada. Ahora, las indagaciones señalan que hay 18 funcionarios involucrados y ya rodó la cabeza de un gerente nacional, que también está investigado.
La figura es muy grave tomando en cuenta que el Banco Unión ni siquiera tenía claro que la cifra era millonaria, ya que, según los primeros registros, la entidad financiera solo registraba una pérdida de Bs 480.000. El Banco Unión es la entidad estatal que está entre las más grandes financieras de Bolivia y en él se opera con el dinero de todos los bolivianos, lo que convierte el hecho en algo intolerable.
No es el único caso, ya que en las últimas horas se ha sabido de otro desfalco, en Prodem, otra entidad financiera. Hasta el momento, un funcionario ha sido detenido y acusado de apropiarse de $us 9.000 y Bs 200.000. Hasta el momento no hay mayor información al respecto.
Los hechos alertaron a empresarios privados, quienes consideran que para ellos hay una sobrerregulación, controles permanentes y muy estrictos, pero no pasa lo mismo con las entidades que dependen del Estado, como en el caso del Banco Unión. Por otro lado, se abre un boquete en la confianza ciudadana, que es fundamental cuando se habla del manejo de los recursos económicos. Ya en Bolivia hubo experiencias amargas y nadie quiere que se repitan bajo ninguna modalidad.
La ASFI y la UIF están llamadas a investigar, aclarar y ejercer control eficiente sobre las entidades financieras públicas y privadas. Por su parte, el Banco Unión debe dar explicaciones y generar los cambios que sean necesarios para recuperar la fe de los bolivianos. No se debe permitir que el dinero del Estado sea vulnerable al mal manejo interno. A su vez, el Ministerio Público tiene que hacer una investigación profunda y objetiva, de manera que el país sepa quiénes son todos los responsables y que se castigue a todos los involucrados, así sean del más alto nivel ejecutivo.
El principal acusado del desfalco millonario al Banco Unión, Juan P. M., que ocupaba el cargo de jefe de Operaciones de la agencia en el municipio de Batallas, confesó que sacaba constantemente grandes cantidades de dinero de los cajeros automáticos de la entidad bancaria, informó a ANF la abogada América Ríos.
Hace cerca de ocho años Juan P. M. ingresó a trabajar al Banco Unión como cajero y gradualmente fue ascendiendo de cargo hasta que desde 2016 ocupaba el cargo de jefe de operaciones de la agencia en Batallas.
Según la gerente General del Banco Unión, Marcia Villarroel, el acusado "al ser funcionario del Banco conocía los controles, conocía la operativa del Banco (por eso) ha vulnerado esos controles, el Banco apenas ha detectado esta vulneración".
Juan empezó a sacar grandes cantidades de dinero desde diciembre de 2016 hasta agosto de este año, según el fiscal Ruddy Terrazas. "Sacaba a veces diario 10 mil, 20 mil, 30 mil bolivianos o semanalmente de 80 mil o 100 mil bolivianos, se le hizo un hábito sacar este dinero", dijo.
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El acusado conocía el manejo económico del Banco, los retiros y depósitos, el tema de los cajeros y todo lo referente al manejo económico.
"He tenido acceso a la declaración de este señor Juan P. M., cuando el Ministerio Público le pregunta cómo ha logrado sustraer tanto dinero, él responde que como ha trabajado tantos años en el Banco ha podido evidenciar que en esos cajeros automáticos el software es fácil de distraer", indicó la abogada a ANF.
Agregó que el acusado dijo "que el software de esos cajeros automáticos son burlables, se puede burlar" y de ese modo empezó a sacar dinero fácilmente.
Primero indicó que junto a un amigo sustrajo Bs 20 mil en diciembre del año pasado y que como nadie se dio cuenta ni hubo reclamos volvió a sacar recursos, esta vez de Bs 100 mil.
La abogada dijo que Juan P. M. mencionó que podía manipularse la seguridad de los cajeros automáticos porque no se sabía cuánto dinero salía o ingresaba.
"El dinero de donde este señor ha sacado son de los cajeros automáticos, no es de la seguridad del Banco, ha sacado de los cajeros automáticos", reiteró.
Una vez que se dio cuenta de que nadie se percataba de las sumas de dinero que sustraía, Juan P. M. comenzó a comprar vehículos lujosos, propiedades, equipos de comunicación de alta tecnología y una lancha.
Según las investigaciones preliminares, el sindicado y sus amigos lavaban ese dinero supuestamente invirtiendo en Rent-A-Car, en una productora de televisión y otros negocios.
"Compraban fácilmente vehículos de 80 mil, de 30 mil, compraban terrenos en La Paz sobre todo por un valor de 100 mil dólares", dijo el fiscal Terrazas.
Juan P. M. está recluido en el penal de Chonchocoro y a la fecha se desconoce oficialmente la cifra millonaria que sustrajo del Banco Unión. Se estima que se trata de al menos 20 millones de bolivianos.
Hace cerca de ocho años Juan P. M. ingresó a trabajar al Banco Unión como cajero y gradualmente fue ascendiendo de cargo hasta que desde 2016 ocupaba el cargo de jefe de operaciones de la agencia en Batallas.
Según la gerente General del Banco Unión, Marcia Villarroel, el acusado "al ser funcionario del Banco conocía los controles, conocía la operativa del Banco (por eso) ha vulnerado esos controles, el Banco apenas ha detectado esta vulneración".
Juan empezó a sacar grandes cantidades de dinero desde diciembre de 2016 hasta agosto de este año, según el fiscal Ruddy Terrazas. "Sacaba a veces diario 10 mil, 20 mil, 30 mil bolivianos o semanalmente de 80 mil o 100 mil bolivianos, se le hizo un hábito sacar este dinero", dijo.
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El acusado conocía el manejo económico del Banco, los retiros y depósitos, el tema de los cajeros y todo lo referente al manejo económico.
"He tenido acceso a la declaración de este señor Juan P. M., cuando el Ministerio Público le pregunta cómo ha logrado sustraer tanto dinero, él responde que como ha trabajado tantos años en el Banco ha podido evidenciar que en esos cajeros automáticos el software es fácil de distraer", indicó la abogada a ANF.
Agregó que el acusado dijo "que el software de esos cajeros automáticos son burlables, se puede burlar" y de ese modo empezó a sacar dinero fácilmente.
Primero indicó que junto a un amigo sustrajo Bs 20 mil en diciembre del año pasado y que como nadie se dio cuenta ni hubo reclamos volvió a sacar recursos, esta vez de Bs 100 mil.
La abogada dijo que Juan P. M. mencionó que podía manipularse la seguridad de los cajeros automáticos porque no se sabía cuánto dinero salía o ingresaba.
"El dinero de donde este señor ha sacado son de los cajeros automáticos, no es de la seguridad del Banco, ha sacado de los cajeros automáticos", reiteró.
Una vez que se dio cuenta de que nadie se percataba de las sumas de dinero que sustraía, Juan P. M. comenzó a comprar vehículos lujosos, propiedades, equipos de comunicación de alta tecnología y una lancha.
Según las investigaciones preliminares, el sindicado y sus amigos lavaban ese dinero supuestamente invirtiendo en Rent-A-Car, en una productora de televisión y otros negocios.
"Compraban fácilmente vehículos de 80 mil, de 30 mil, compraban terrenos en La Paz sobre todo por un valor de 100 mil dólares", dijo el fiscal Terrazas.
Juan P. M. está recluido en el penal de Chonchocoro y a la fecha se desconoce oficialmente la cifra millonaria que sustrajo del Banco Unión. Se estima que se trata de al menos 20 millones de bolivianos.



